Opinión de Marisa Plano

Educar para la paz

Educar para la paz es propiciar el desarrollo de habilidades y la adquisición de herramientas que permitan a cada una de las personas convivir de forma pacífica y armónica, es decir vivir sin violencia de cualquier tipo.

Lo expuesto debe implementarse como un proceso en donde no solo se trabaje sino también se lleva a la práctica en la escuela y en la vida misma la asimilación de valores como la justicia social, la igualdad de derechos, la cooperación, la solidaridad, el valor de las diferencias, el respeto y la autonomía.

Una manera que beneficia el llegar a ser ciudadanas y ciudadanos comprometidos con el cambio social y la construcción de la paz, es a través de la promoción y el desarrollo de un sistema educativo que institucionalice la educación para la paz en el accionar de los centros educativos, ONG, fundaciones y otras instituciones.

Las características propias de la educación para la paz y de la metodología socioafectiva de aprendizaje las hacen propicias para que el profesorado trabaje de forma eficiente la adquisición de dichas competencias por parte del alumnado.

Tengamos presente que un buen sistema educativo trabaja para la eficiencia y eficacia del saber y los procesos de socialización llevándolos adelante con la cultura de la paz.

Sostengo el pensamiento de la doctora María Montessori en su concepto de la paz, en donde la destaca la armonía como el triunfo de la edificación de un mundo mejor en el que debe reinar el bienestar “ Es una educación entendida como ayuda a la vida , porque se inicia en el nacimiento y continúa a lo largo de toda la vida del individuo, es una educación que alimenta una revolución pacífica exenta de toda violencia que une a todos  en un fin común y nos atrae hacia un único centro, el niño” .

 

En los tiempos que nos toca vivir, el trabajo de la educación para la paz no solo es pretender la escuela de calidad, es ser protagonista de un mundo mejor.

 

 

Por Marisa Plano.

 

Lic. en Ciencias de la Educación.