Como decía Albert Einstein… «educar con el ejemplo no es una manera de educar, es la única». Los niños desde sus primeros pasos, aprenden por imitación y es a sus padres o familiares que copian sus acciones y actitudes.
Tengamos presente que educar desde el cariño poniendo normas y límites en presencia de las niñas y niños es uno de los mejores caminos para transmitir los valores, el respeto y la aceptación del otro tal cual es.
Sin duda alguna, nuestro ejemplo llevado a la práctica vale más que los discursos con bellas palabras; por eso debemos prestar mucha atención a la interacción de las niñas y niños con el mundo porque de esa manera aprenden a dar sentido a la vida teniendo como modelo la figura del adulto y su accionar frente a las situaciones que se presentan.
Hoy y siempre valoremos el enseñar con el ejemplo tanto en casa como en la escuela y como en la vida misma, porque el ejemplo es uno de los mejores instrumentos con que contamos para ejercer la tarea profunda y compleja de educar. La ejemplaridad de las acciones tiene gran impacto en el niño, especialmente en la forma de organizar la realidad y el acercamiento a los otros y a cuanto lo rodea.
Experimentar la puesta en marcha de educar con el ejemplo es también demostrar que nuestra palabra cobra vida en cada personita que tenemos a cargo como familia y como escuela.
Por Marisa Plano.
Lic. en Ciencias de la Educación

