Opinión de Marisa Plano

La diversidad en el aula fundamenta aún más el acto por la “NO DISCRIMINACIÓN”

La política educativa, debe comenzar a establecer, proyectos y planes curriculares para cubrir necesidades particulares de la diversidad del alumnado. El reto más grande en la actualidad es practicar con acciones concretas, el respeto a la dignidad humana, empezando por reconocer y aceptar las diferencias entre los seres humanos.

El fenómeno de la diversidad cultural en el aula nos introduce en la ardua tarea de la construcción de un paradigma de pensamiento sobre la diversidad capaz de considerarla como valor y riqueza.

La diversidad nos permite observar cómo el alumno puede llegar al aprendizaje por diversas formas. El docente podrá a la vez una mayor comprensión, del modo en que sus alumnos trabajan en función de sus necesidades específicas, sus ritmos de aprendizaje, sus competencias y distintos dominios, sus diversos tipos de inteligencia y objetivos individuales.

El ambiente de aprendizaje debe ser tenido muy en cuenta ya que una de las grandes ventajas del aula abierta a la diversidad, es que proporciona un espacio social en el que se dan abundantes oportunidades de interacción social. La tolerancia, el respeto, el acompañamiento, la empatía son valores que enriquecerán el entorno socioeducativo.

Tenemos que asumir, cada día más, esa diversidad que existe no solo en la educación, sino en todos los niveles de la sociedad e intentar dar cobertura a todas las situaciones nuevas que aparezcan a lo largo de la vida.

 

Por Marisa Plano.

Lic. en Ciencias de la Educación.