Moda

Bimani, la millonaria marca de Laura Corsini que triunfa con sus prendas «para no planchar»

Laura Corsini (Madrid, 1990) es el verso suelto de una poderosa familia de tradición inmobiliaria. Ella, que nunca se sintió atraída por el sector, se desentendió del ladrillo para dedicarse a la moda y construir, eso sí, una marca de ropa con la que espera cerrar el año con un volumen de facturación de 10 millones de euros. Y subiendo.

Es difícil situar el origen de Bimani. Puede estar en los peluches que confeccionaba con su madre cuando apenas tenía ocho años. O en sus prácticas como becaria en el taller de Ágatha Ruiz de la Prada después del primer año que cursó en ICADE, donde aspiró el concepto de identidad de marca y la importancia de trabajar en un equipo flexible.

Pero si hay un hecho que marcó los inicios de Bimani fue el viaje que realizó a Shangai nada más terminar sus estudios, a los 22 años. Allí se paseó por el mercado de la seda y voilà, se cruzó con el tejido que le ha llevado a levantar la empresa actual. Allí, rebuscando entre el montón, encontró medio sepultada una tela que, a diferencia del resto, no se arrugaba. La mujer que los vendía le propuso, con inglés justito: «You and me business».

Medio recelosa medio encandilada, pidió a la misteriosa señora que le confeccionara un par de camisas y pantalones. Se los llevó a Madrid, en un viaje que duró casi 24 horas, deshizo la maleta junto a su madre y… «¡magia!», como dice ella. Ahí estaban intactas las prendas. A partir de ahí encarga a la mujer de inglés justito 27 camisas de diferentes tallas y colores, que vende rápidamente aquel verano entre su círculo más íntimo.
«Decoré las camisas con botones, flecos, encaje, las puse en un burro y un día de lluvia en Comillas, donde veraneo, monté la venta en casa», cuenta ahora desde su imponente tienda en Velázquez 43. Por aquel entonces inventó un nombre, ‘Biombo 13’, que hacía referencia al biombo que utilizaron en aquella casa para decorar el show room, más el número trece que le acompaña en vida porque nació un martes 13 a las 13:13. Ríanse los supersticiosos.

Fue entonces cuando cogió las maletas para estudiar un máster de moda en París, donde los profesores le ayudaron a enfocar la marca. Con estas nociones y con el consejo de su familia, se puso a confeccionar y a vender camisas por todos los pop art stores (mercadillos efímeros) que surgían en España hasta que, a los tres años, abre su primera oficina-taller en una pequeña calle del centro de Madrid, de apenas 20 metros cuadrados. El tamaño es inversamente proporcional al éxito que empieza a cosechar.

 

Hoy cuenta con tres grandes tiendas, en Madrid, Barcelona y Valencia. Todas guardan el mismo patrón: hileras de prendas lisas, fluidas, elegantes, y cada temporada verano-invierno renueva la paleta de colores. Solo se verán 13 de ellos en la tienda. Cómo no, el número. Es difícil ver un estampado y el negro es el único maltratado «porque parece una mancha», cuenta, en reminiscencia a las enseñanzas de Ágatha.

Las camisas, reversibles en algunos casos, los pantalones y las chaquetas destacan precisamente por su discreción, huyendo de los excesos que en ocasiones inundan la moda y agotan el ojo. Representan el último eslabón de la elegancia y la sofisticación, apostando por la simetría y la proporción y una gama de colores que, como escribiría la especialista en la materia Karen Heller, llegan a través de los ojos pero conectan con las emociones.
Laura encumbra el dicho «menos es más», que aplica a sus diseños y a su propia forma de vestir, pero no a su vida personal: «Soy bastante disfrutona».

Su marca y filosofía han unido a quiénes no se ponen de acuerdo ni para café. A la ministra Irene Montero, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Díaz Ayuso, o la diputada de Vox, Rocío Monasterio. Todas han apostado por Bimani. También Margarita de Borbón, Ana Boyer e Isabel Preysler (ambas fieles a su moda), modelos, actrices e incluso presentadoras de televisión. Es la prueba irrefutable de que la sencillez, triunfa.

Por Ana Núñez Milara

Fuente: El Mundo