Letras femeninas

Mary Anne Evan, la escritora que se vio obligada a usar el nombre de George Eliot


En una época donde era impensado que una mujer pensara y desarrollara actividades que estaban solo dispuestas para los hombres, esta mujer británica se animó y bajo un seudónimo escribió siete novelas y una cantidad considerable de poesías.

Nacida en el año 1819, estudió los primeros años junto a su hermana  en la escuela de Miss Latham, en Attleborough. De los nueve a los trece años, se educó en la escuela de Mrs. Wallington en Nuneaton y de los trece a los dieciséis años en la escuela de Miss Franklin en Coventry.

Fue admiradora de Spinoza y de Feuerbach, dominaba los idiomas latín, alemán y griego y en su círculo de amistades estaban los intelectuales John Stuart Mil y Herbert Spencer.

Sabiendo que si presentaba sus obras con su nombre no iba a tener buena acogida, decidió usar un nombre masculino para asegurar que su trabajo fuera tomado en serio. En esos tiempos eran pocas las escritoras que publicaban bajo sus nombres verdaderos, como el caso de Charlotte Brontë y sus hermanas, el resto lo hacía bajo la sombra de algún apodo inventado. Además, su intención era evitar que se la viera solamente como una escritora romántica, quería que sus textos tuvieran las mismas oportunidades que la de los hombres.

Tuvo una relación romántica con el periodista George Lewis, que ya había estado casado anteriormente, la misma comenzó en el año 1854 y duró 24 años, hasta la muerte de él en el año 1878. Después en el año 1880 contrajo matrimonio con un amigo íntimo de ambos, John W. Cross, pero ese mismo año el 22 de diciembre fallece a los 61 años.

Fue autora de las novelas Silas MarnerEscenas de la vida clerical, así como El velo alzado y El hermano Jacob. Las dos más extensas son consideradas por la crítica las mejores: Middlemarch y El molino del Floss. La última que entregó fue Daniel Deronda.

También escribió muchos textos anónimos e infinidad de poesías.

 

Sobre su obra Silas Marner:

Esta novela que cuenta la historia de un tejedor, fue considerada por la crítica como una obra maestra que recrea magistralmente tanto la Inglaterra rural de la época como las penas y alegrías del corazón humano. Dicha obra fue admirada por Henry James, Virginia Wolf y hasta la propia reina Victoria quedó sumamente impactada por el relato.