El 18 de julio del año 1928 se ingauraba la estación internacional de Canfranc, íntimamente relacionada a la unión por ferrocarril entre España y Francia. A través del túnel fronterizo de Somport, los dos países de los Pirineos quedarían conectados, abriendo nuevas posibilidades de movilidad para pasajeros y mercancías. Para recordar este hecho hablamos del libro que escribió Rosario Raro.
Este libro de Rosario Raro fue publicado en abril del 2015 y fue un éxito literario rotundo. Esta talentosa autora española nacida en el año 1971 es postgraduada en Comunicación Empresarial por la Universitat Jaume I y en Pedagogía por la Universidad de Valencia. Estuvo viviendo muchos años en Perú y allí estudió en la Universidad San Marcos y en la Pontificia Universidad Católica.
Su obra literaria ha conseguido numerosos premios internacionales (Ciudad de Huelva, Magda Portal del Ministerio de la Mujer de Perú, Cruzando Culturas, Ateneo Ciudad Galdós de Las Palmas de Gran Canaria, Igualdad de Aranda, Mujer Kimetz Elkartea de Ordizia, Tecnocuentos de RNE, Palabras de Mujer, entre otros. También fue finalista del premio Internacional de novela Vargas Llosa de la editorial Alfaguara).
En “Volver a Canfranc” se narra la historia de la mítica estación ubicada en los Pirineos que cambió el curso de una guerra en el año 1943. En medio de las montañas aparecen como protagonistas héroes que proclaman la libertad. Un largo andén y una habitación secreta donde varias personas, conteniendo la respiración, aguardan agazapados esperando que se alejen los pasos de botas con refuerzos de metal de los soldados alemanes. Sobre la cúpula de la estación una bandera con una esvástica. Laurent Juste, jefe de la aduana junto a Jana Belerma que es camarera de un hotel y a un bandolero conocido como Esteve Durandarte, ocultos por la oscuridad arriesgan sus vidas para devolverles la libertad a muchas personas. Armados con la valentía que proviene del amor, Jana y Esteve luchan a la par para que miles de judíos logren atravesar la mencionada estación. Junto a ellos otras muchas personas generosas y de buen corazón los acompañan a enfrentar el terror y brindarles ayuda, a partir de esta acción para muchos perseguidos por el régimen nazi Canfranc pasa a ser sinónimo de esperanza.
