Por Agustina Vissani
Uno de mis propósitos desde que me convertí en directora de OHLALÁ! es que, justamente, nunca dejemos de ser un medio con propósito. Que no nos lleve puesta la carrera por las pageviews, por los likes y los clics, que no nos defina un algoritmo cambiante y caprichoso. Pero te soy sincera, ¡no sabés lo difícil que es a veces! Y de repente, sin darnos cuenta, nos encontramos haciendo notas de tendencias vacías o de rituales impensados. Levanto la mano, STOP, basta. Volvemos a revisarnos, a analizarnos, a pensarnos, a sacar nuestra voz, a poner en superficie lo que de verdad queremos decir. Rápidamente surgen historias que nos inspiran, conversaciones sobre temáticas como la salud menstrual (estamos haciendo un especial que sale el mes que viene que no te vas a querer perder), la igualdad de género, el body shaming y la violencia machista con sus cifras escalofriantes. Pero no solo eso, también surge el compromiso de escribir temas livianos pero con conciencia, de hablar de moda o belleza como parte integral de nuestra identidad y no como una exigencia o mandato, de recomendar tendencias deco pero para construir refugios personales, de consultar a los astros para tener herramientas y ser nuestra mejor versión.
Este marzo, destacamos las voces femeninas del periodismo deportivo en el año del Mundial, elegimos los libros girl power que más nos gustan, recorrimos restaurantes con cocinas lideradas por mujeres y descubrimos la nueva tendencia en liderazgo femenino que nos propone habitar nuestros ritmos naturales sin forzar nada.
Es marzo, es cierto, pero en febrero charlamos de sexualidad, deseo y la famosa “brecha orgásmica”; en enero te invitamos a manifestar tu poder femenino; en diciembre hicimos un balance de año en el que repasamos las cifras más tristes de la violencia de género. ¿A qué voy con este racconto que podría ser interminable? A que, aunque en OHLALÁ! aprovechamos el 8M para alzar nuestra voz y recordar que aún no tenemos los mismos derechos, creemos también en el concepto que inclina el 8 para convertirlo en infinito proponiendo un 8 de marzo infinito.
Nos deseo amigas, laburos, parejas, medios y redes que nos recuerden todos los días lo fuertes que somos. Ojalá todos los días nos abracemos y empaticemos con las diferencias de cada una. Ojalá todos los días conmemoremos a las que ya no están y que todos los días se escuche la voz de todas. Nos deseo un 8M infinito y voy a hacer todo lo posible para que OHLALÁ! esté a la altura y te acompañe.
Desde EQC Mujer felicitamos a todo el equipo de Ohlalá por su trabajo diario y que sea un 8M infinito.
Fuente Ohlalá – Portada Parte del equipo de OHLALÁ! en la redacción. – Créditos: Sol Schiller
