Lograr la inclusión social de las personas con discapacidad requiere perseverancia, trabajo en equipo y fundamentalmente el aporte de todos. Es una oportunidad que tenemos para fomentar y garantizar que todos disfrutemos de un mundo más equitativo y respetuoso.
Cada persona desde su posición puede contribuir a lograr una sociedad más inclusiva porque desde esa óptica de vida la discriminación se opaca totalmente. Para que en realidad se vivencie un bienestar general en cuanto a la aceptación de la diversidad funcional debemos tener en cuenta ciertos objetivos:
* Utilizar los términos correctos: no tratar a la persona de minusválido, discapacitado o persona con habilidades diferentes, lo correcto es nombrarla PERSONA CON DISCAPACIDAD.
* Aprender a aceptar nuestras diferencias: todos somos diferentes desde nuestros gustos, metas , color de piel , habilidades intelectuales y físicas, etc. , pero lo importante es no olvidar que todos somos iguales como sujeto de derecho.
* Derribar mitos sobre la discapacidad: debemos informarnos bien y transmitir datos precisos sobre la temática de la discapacidad para que la inclusión social se lleve a la práctica.
* Reconocer que la inclusión es un trabajo de todos: con pequeños actos en el día a día tendientes a modificar cambios culturales, actitudinales y de mentalidad podemos ayudar a que este objetivo se concrete .
Disfrutar de un mundo más equitativo y respetuoso frente al valor de las diferencias apunta a beneficiar a cada una de las personas sin imprimir perjuicio alguno de sus características y condiciones particulares, es decir sin etiquetar ni excluir. Proporcionar un acceso equitativo, revisando procesos constantemente y valorando el aporte de cada persona a la sociedad nos conduce a dar paso a la tan reclamada dignidad humana.
Por Marisa Plano.
Lic. en Ciencias de la Educación
