Para reflexionar

Oración en medio de la tarde – Charlas de Candi


-El momento de comenzar esta charla, mi querido Inocencio, está ubicado en el día 27 de septiembre del año 2021, y mi reloj marca las 17.08 horas. No sé por qué la he comenzado de esta forma. No la he planificado, y estoy improvisando palabras y giros sobre un tema puntual sobre el que deseaba escribir, y que surgió hace unos minutos atrás mientras en el silencio de la tarde elevaba una oración: Dios y Al Fatiha. Como usted sabe, mi buen amigo, yo no soy musulmán, pero en esta oración, la principal diría del Islam, encuentro una belleza singular, se siente al decirla un vínculo muy especial con el Orden Superior, con la Fuente de todas las Cosas. No digo que otras oraciones no tengan el mismo efecto, pues toda plegaria que sale de lo profundo del corazón del hombre tiene destino de Dios, directo y sublime. Pero quisiera que Al Fatiha fuera hoy punto de unión ¿Quiere decirla amigo mío?

-“En el nombre de Allah (Dios) el clemente y Misericordioso / Alabado sea Allah (Dios) Señor de todos los mundos, / el clemente, el misericordioso, / dueño del día del juicio. / A ti imploramos, a ti pedimos ayuda. / Guíanos por el camino recto, / Camino de aquellos a los que has favorecido, / Que no son objeto de tu ira y no son de los extraviados”.

-Esta oración es un reconocimiento de Dios, una necesidad de Él y a la vez un pedido de ayuda. Ayuda en la adversidad: “A ti imploramos, a ti pedimos ayuda”, y ayuda para no equivocar el camino de la vida, a no errar en cuanto al sentido que debemos darles a nuestras existencias: “Guíanos por el camino recto”.

-Y es también, Candi, una gran exclamación que da testimonio de que se está ante la presencia de un Dios, que es puro amor: “clemente, misericordioso”. En estos tiempos de tanta soledad, de tanto sufrimiento. Un tiempo en donde tantos corazones afligidos llevan una pregunta a flor de labios “¿por qué?” y ninguna respuesta sacia esa sed, creo que lo único que podemos hacer es…

-Orar un Al Fatiha ahora por todos los seres vivientes que sufren y por todos aquellos que pudiendo detener o aliviar esos dolores, no lo hacen. Eso es todo en esta tarde… salvo una cosa, Inocencio: el día, el mes, el año y la hora de esta charla dan un número que es agradable a Dios y que no buscamos. Oremos